Alcoholismo en Uruguay y sus consecuencias

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que adormece progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales superiores, produciendo desinhibición conductual y emocional. No es un estimulante como a veces se cree; la euforia inicial que provoca se debe a la desinhibición del autocontrol de la persona que consume. Las bebidas alcohólicas se clasifican básicamente en dos grupos en función de su proceso de elaboración.

 

Que son las bebidas alcoholicas

 

El alcohol es la droga más consumida y aceptada en nuestra sociedad y una de las que más problemas sociales y sanitarios genera (dependencia, enfermedades digestivas, enfermedades cardiovasculares, lesiones derivadas de accidentes de tráfico, absentismo laboral, etc.).

En función del proceso de elaboración, las bebidas alcohólicas se pueden clasificar en dos grupos:

  • Bebidas fermentadas:se obtienen a partir de la fermentación de los azúcares que contienen algunas frutas (uva, manzana …) o cereales (como la avena). El vino, la sidra, el cava o la cerveza son bebidas fermentadas. La graduación de este tipo de bebidas va de los 5 a los 15 grados (es decir, contienen entre un 5% y un 15% de alcohol puro).
  • Bebidas destiladas: se obtienen sometiendo las bebidas fermentadas a un proceso de destilación. Son ejemplos el whisky, la ginebra, el ron … Su graduación es bastante más elevada que la de las bebidas fermentadas y oscila entre los 17 y los 45 grados (dicho de otra manera: contienen entre un 17 % y un 45% de alcohol puro).

 

¿Cuales son los efectos del alcohol?

 

Después de consumir bebidas alcohólicas, el alcohol ingerido se absorbe rápidamente a través de las paredes del estómago y del intestino delgado, y es transportado por la sangre a los demás órganos y afecta así el cerebro. Factores como la edad, el peso, el género, la cantidad y la frecuencia del consumo, o algunas de sus características (beber en ayunas o después de comer), pueden modificar la intensidad y la duración de los efectos.

En dosis bajas, las bebidas alcohólicas son estimulantes y producen una cierta euforia y desinhibición. A pesar de este primer efecto, el alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central y consumirlo genera somnolencia y relajación. Y afecta de manera importante la atención y la coordinación. Esto explica por qué el consumo de alcohol incrementa de manera notable el riesgo de sufrir accidentes de tráfico y laborales.

Los efectos varían según la concentración de alcohol en la sangre:

A partir de 0,5 g /l de alcohol en la sangre: estado de euforia y disminución de los reflejos y la agudeza visual.
A partir de 1 g /l: estado de embriaguez con pérdida de control.
A partir de 3 g /l: estado de apatía.
A partir de los 4-5 g /l: coma.
A partir de los 5,5 g /l: muerte.

La cantidad de alcohol que hay en la sangre depende de diferentes factores:

  • Peso:a las personas con poco peso, el alcohol les afecta más.
  • Sexo:con la misma cantidad, tiene más efecto en la mujer que en el hombre.
  • Velocidad con que se bebe: cuanto más deprisa, más efecto hace.
  • Comida:si se consume mientras se come, el alcohol tarda más en pasar a la sangre.

 

Aunque tomar bebidas alcohólicas no siempre conlleva un riesgo significativo para la salud, hay casos en los que el consumo está totalmente contraindicado:

  • Es el caso de las mujeres embarazadas(ya que-incluso en cantidades pequeñas-puede perjudicar al feto),
  • Los niños y adolescentes,
  • De las personas a quienes el médico les indicó que se abstengan de consumir(porque sufren enfermedades o siguen tratamientos médicos para los que está contraindicado el consumo de alcohol),
  • O de las personas que han de conducir o realizar actividades peligrosas.

 

  • Nueve de cada diez personas entre 15 y 65 años han probado alcohol alguna vez en la vida y siete de cada diez lo ha consumido en los últimos 12 meses. • El consumo habitual es declarado por más de la mitad de las personas, (52, 1 %). • En todos los rangos de edad, los varones presentan mayor consumo que las mujeres. • Uno de cada cinco de los consumidores de alcohol del último año presenta uso problemático de alcohol, ya sea por abusos por ingesta, consumo de riesgo, consumo perjudicial o dependencia. En términos absolutos esto representa a 331.000 personas.

 

La edad promedio en que se inicia el consumo de alcohol es 16,9 años, siendo la edad más frecuente los 15 años. Si tenemos en cuenta que ya a los 18 años el 81 % de las personas probó alcohol, y que la edad de inicio de los jóvenes es 14 años, es esperable que, de mantenerse el actual escenario, la edad de inicio de consumo de alcohol en la población general se aproxime a este guarismo en algunos pocos años.

Las consecuencias a nivel cerebral cognitivas y/o de enfermedades mentales establecidas instaladas e irreversibles pueden ser muy graves, como parkinson, esquizofrenia, delirium tremen, cirrosis, y la muerte.

Además, es un consumo que vive en la sociedad desde la aceptación y la normalidad de la aceptación hace que no solo el adicto se enferme y pase a ser totalmente disfuncional, sino, que es todo su entorno familiar que se derrumba.

gustavo azambuya

Gustavo Azambuya

Profesional en prevención, abordaje y tratamiento de adicciones

Abrir chat
💬 ¿Necesitas ayuda?
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?