Aislamiento y consumo de drogas

En este artículo la propuesta es detenernos a develar desde el punto de vista profesional, cuál es la conducta de los uruguayos con las drogas y el alcohol, teniendo en cuenta dos factores principales y que hoy protagonizan una asociación directa y que, como olla a presión se incrementa día a día.

Como socio terapeuta en adiccionesmáster en drogodependencia y alcoholismo, esta situación me anima a hacerme una cantidad de preguntas y a lógicamente hacer una investigación en este sentido.

Consumo de drogas y alcohol en Uruguay

El Uruguay, en cuanto a consumo de alcohol y drogas ocupa desde hace muchos años los primeros lugares a nivel mundial estadísticamente hablando, y el crecimiento en función a la soledad, la depresión, la angustia, el miedo y la incertidumbre con relación al Covid 19 son sin duda, factores determinantes en la variación que puedan incidir.

Desde el ojo clínico profesional, es notable el brusco cambio de conductas extremas de la mayoría de las personas, influenciadas obviamente por el flujo constante de información, que, aunque no deja de ser real, para nosotros parecería ser exponencialmente más influyente y, por ende, también nuestras decisiones e impulsos evasivos y auto destructivos.

Como primer indicio, el aumento en el consumo de alcohol es extremadamente mayor en personas con problemas de alcoholismo crónico, pero también en personas que no padecen la patología, el alcohol fue, es y será nuestra bandera insignia del alivio ante lo desconocido, por algo somos el séptimo país con mayor consumo de alcohol per cápita del mundo.

Estos datos no surgen de una mera percepción, surgen de datos de volumen de venta de bebidas alcohólicas de las empresas expendedoras que han aumentado notablemente.

Además, al trabajar con población vulnerable en este sentido, por su condición de consumidores problemáticos, las estadísticas de recaídas de pacientes en tratamiento, es también altamente significativa.

Otro dato que también surge de la investigación, y que tampoco sorprende por nuestra condición estadística a nivel mundial, es el aumento notable del consumo de benzodiacepinas y barbitúricos, comúnmente conocidos como anti depresivos, ansiolíticos e inductores del sueño.

Otra vez, la necesidad de ocultarse y evadir la realidad parece ser la constante de aquellos que ya las consumían e incrementaron su consumo, como aquellas personas que comenzaron a hacerlo.

Estos datos son los arrojados por las distintas mutualistas y profesionales de la psiquiatría que hablan de esta realidad, debido a los enormes pozos depresivos y de ansiedad que aqueja a la población en general de nuestra sociedad, y no solamente por la pandemia a nivel sanitario, sino que también a nivel económico laboral, hay mucha gente pasándola muy mal y encuentra su refugio en el consumo de drogas para aliviarse, o por lo menos olvidarse por un momento de la realidad.

Como tercer y último dato de relevancia en esta investigación relacionando el aislamiento social con el consumo de drogas, está el aumento también de consumo de cannabis sativa, o también llamada marihuana, cumpliendo también la función paliativa de la ansiedad y los miedos, escapando de la realidad momentáneamente.

Pero hay algo muy particular en estos datos, para combatir la angustia, la ansiedad, la tristeza, la soledad, la incertidumbre, los uruguayos optamos por elegir drogas justamente depresoras del sistema nervioso central, como son las tres clases de drogas mencionadas.

Tanto el alcohol, como las benzodiacepinas, barbitúricos y cannabis lo que hacen es causar más depresión, más angustia, más infelicidad y en casos extremos hasta pensamientos de suicidio, al punto que el propio gobierno a través de su ministerio de salud puso a disposición un número gratuito para contención psicológica.

Cuidemos a nuestros familiares y amigos

Agradezco de corazón poder tener este espacio para llegarle a la mayor cantidad de gente posible y alertarlos de esta situación, lo que creemos que nos está calmando de la crisis, en realidad nos está afectando aún más, distorsionándonos la vida y la visión de la realidad de manera apocalíptica y empeorando gravemente la salud mental y la serenidad y claridad que hay que mantener en casos como estos, donde en la prudencia, y en la responsabilidad del auto cuidado y de cuidado del otro está la herramienta más efectiva a la que podemos alcanzar, al enfrentarnos a un enemigo invisible pero que conocemos cómo actúa y cómo se transmite, por lo tanto, a modo de exhortación les pido la mayor serenidad, informarse lo justo y necesario, ocupar el tiempo en cosas productivas y recreativas y cuidar mucho a nuestros adultos mayores, quienes son los más vulnerables por su sistema inmunológico debilitado.

Y por último, no quiero despedirme sin decirles, que las adicciones son enfermedades mentales, que por lo general, con el uso extendido en el tiempo, despierta o produce comorbilidad, es decir, otras enfermedades mentales asociadas al consumo que luego de adquiridas e instaladas en el funcionamiento del cerebro, pueden generarnos problemas muy serios en todos los sentidos, a veces reversibles, otros controlables con medicación adecuada y otras irreversibles.

Juntos y de manera responsable y saludable vamos a salir de esta pandemia, no necesitamos otra.

 

gustavo azambuya

Gustavo Azambuya

Profesional en prevención, abordaje y tratamiento de adicciones

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